jueves, 6 de diciembre de 2012

Derecho al olvido

Aprovechando que se ha estado debatiendo en clase sobre las leyes de internet, he indagado sobre esta temática que también tiene que ver con la privacidad y he encontrado diversos documentos entre los que me he centrado para realizar esta reflexión.


El derecho a ser olvidado en lo que respecta al pasado penal y judicial ha sido reconocido por la jurisprudencia basándose en el derecho a la privacidad o en los derechos de la personalidad. En el entorno de Internet, este derecho podría ser una respuesta apropiada a los problemas planteados por la memoria electrónica eterna (la creación del efecto eterno) combinados con la potencia de la recuperación y recopilación de datos de los motores de búsqueda. El derecho al olvido no es absoluto y debe dar prioridad a la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho a la información pública o el interés público en la investigación histórica cada vez que la ponderación entre los derechos en conflicto lo exija. 

Las leyes de protección de datos reconocen y protegen legalmente un derecho más amplio al olvido, que no se reduce solo a la información judicial. Es válido para cualquier dato personal, no se limita a datos privados o confidenciales. Observamos que la legislación de protección de datos ha establecido un régimen muy equilibrado en lo que se refiere al derecho al olvido. Se basa en dos principios básicos: la obligación de borrar o hacer anónimos los datos personales una vez se ha logrado el objetivo del tratamiento y el derecho concedido al titular a oponerse justificadamente al tratamiento de sus datos.

Más allá de este derecho bien establecido a ser olvidado, se reivindica un derecho aún más amplio al olvido. Está pensado para ser específicamente aplicable al entorno digital de Internet. Significaría la eliminación automática de los datos, sin que el interesado tuviera que dar ningún paso para obtener ese resultado. Equivaldría a atribuir una fecha de caducidad a los datos sin necesidad de un análisis previo caso por caso. En este sentido, el derecho al olvido podría convertirse en una obligación a la privacidad por diseño. El derecho a obtener la eliminación completa de nuestros datos también se reivindica para los datos que he decidido revelar, lo que tiene como objetivo específico el universo de las redes sociales.

Sin embargo, la aplicación del derecho al olvido se encuentra con dificultades prácticas. Y ese derecho inevitablemente entra en conflicto con otros derechos, libertades e intereses legítimos. Una vez más, en este caso, la ponderación entre los derechos implicados y el respeto al principio de proporcionalidad debería ofrecer la respuesta acerca de qué derecho debe prevalecer. 

La cuestión de la ampliación del derecho a ser olvidado es todavía un tema controvertido. O bien las proposiciones están muy delimitadas y presentan el riesgo, si se aplican en la legislación de protección de datos, de proporcionar respuestas muy concretas a cuestiones específicas de tecnología, lo cual no es garantía de una legislación duradera o la ampliación plantea problemas por la restricción que crea a la libertad de expresión, al derecho a la información pública y al interés histórico y pedagógico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario