miércoles, 21 de noviembre de 2012

Reflexión sobre privacidad en redes sociales


Las redes sociales en Internet han abierto un nuevo campo de expansión personal para todos sus usuarios, aportan enormes beneficios y pueden ser instrumentos de desarrollo personal, sin embargo, como cualquier otro entorno, puede comportar riesgos para aquellos que se incorporan a ellas sin tener elementos que les permitan identificar las amenazas y, por tanto, prevenirlas.

La idea que muchas personas tienen respecto a que Internet es un mundo anónimo, que lo que hacemos, decimos, mostramos en Internet, en una red social, no tiene consecuencias para nuestra realidad física, nos lleva a ser descuidados en aspectos de nuestra vida que en otro entorno tendríamos fuertemente resguardados. Al registrarse en una red social los usuarios facilitan gran número de datos personales, desde datos identificativos básicos a datos que, bien directamente o bien a través de la deducción, pueden dar información sobre aspectos muy sensibles, como puede ser nuestro estado de salud, nuestra orientación sexual, nuestras opiniones políticas o nuestra religión.

Las redes sociales incorporan instrumentos que, en mayor o menor medida, pueden servirnos para proteger nuestra privacidad. Aunque en la mayoría de ocasiones el nivel de privacidad que viene configurando por defecto es el menor y, por tanto, deben ser los usuarios quienes deben adaptarlo a sus preferencias. Sin embargo, la correcta adaptación a las preferencias de cualquier persona presupone que esa persona conoce y comprende las diferentes posibilidades y las consecuencias de elegir unas u otras y, en éste ámbito, el desconocimiento del riesgo es lo que marca, en gran medida, la actuación de los usuarios.

Otra problemática que surge es la gran acogida que han tenido algunas redes sociales entre los menores de edad. Seguramente podemos afirmar que están sometidos a los mismos riesgos y amenazas pero, en todo caso, son un colectivo más vulnerable frente a cualquier acción malintencionada por parte de otros usuarios de la red social. 

Principios como los de calidad de los datos, de información, de consentimiento, de seguridad, etc., son los mínimos que deberían regir cualquier tratamiento de datos de carácter personal. Pero todos ellos en el marco de las redes sociales tienen particularidades, por ejemplo cómo determinar cuáles son los datos estrictamente necesarios para la prestación de un servicio que, justamente, consiste en facilitar al usuario una plataforma para compartir con los demás la mayor cantidad de información posible. O el principio de información, que en este ámbito probablemente deba ir más allá de informar sobre el concreto tratamiento de la información que se realice, tanto de forma visible como invisible, e informar dinámicamente sobre los riesgos inherentes a la divulgación de la información personal en Internet y cómo protegerse frente a ellos. En el caso del consentimiento recordar la problemática que hemos indicado sobre los datos de las personas no usuarias de las cuales se incorpora información en la red social.

Es imprescindible que tanto los Estados como los proveedores de servicios asuman un papel activo en este nuevo entorno. La formación y la información respecto a cómo usar con garantías las redes sociales requiere de una actuación conjunta y coordinada para proteger a los usuarios, pero particularmente aquellos segmentos más vulnerables como los menores. Deben darse instrumentos para que todos los usuarios sean capaces de gestionar sus propios riesgos en los nuevos entornos que proporcionan las nuevas tecnologías.

1 comentario:

  1. Muy bien, tanto lo que tenias como lo que has añadido.

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