jueves, 4 de octubre de 2012

Giovanni Sartori. "La sociedad teledirigida"


Nació en Florencia, Italia, estudió ciencias sociales en la universidad de su ciudad natal. Docente de filosofía moderna, ñógica y doctrina del Estado, impulsó la creación de la primera Facultad de Ciencias Políticas en Italia, la Cesare Alfieri. Ha ejercido la docencia en las universidades de Stanford, Yale, Harvard y Columbia. Profesor emérito de las universidades de Florencia y Columbia en Nueva York. Es doctor honoris causa por las universidades Georgetown de Washington (Estados Unidos), Guadalajara (México) y Buenos Aires (Argentina). Fundador y director de la Rivista Italiana di Scienza Politica (1971-2003). Es premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2005.

Sus trabajos en torno a la ciencia política y a los sistemas políticos se han aproximado al mundo de la comunicación cuando ha analizado el papel de los medios en la sociedad actual, especialmente en Homo videns. La sociedad teledirigida (versión española editada por Taurus, Madrid, 1998.

PENSAMIENTO

El predominio de la televisión en la formación de la opinión pública está creado, a juicio de Sartori, una ‘videocracia’, que en la práctica supone alimentar de “sustancia vacía la democracia como gobierno de opinión”. El predominio del ver produce un efecto sobre la sociedad: la atrofia de la capacidad de entender. La televisión de bajo perfil de contenidos es la obra de gestores de escasa preparación intelectual y menguada sensibilidad cultural y social. El homo sapiens, que Sartori asocia a la cultura escrita y de la palabra, se transforma actualmente en homo videns, esclavo de la imagen. La socialización audiovisual anula la capacidad de abstracción y, consiguientemente, atrofia la función del intelecto. Para Sartori, la televisión, en términos culturales y de valores, destruye mucho más de lo que transmite. "La televisión -dice Sartori-premia y promueve la extravagancia, el absurdo y la insensatez y multiplica al homo insipiens". Pero también produce efectos perversos sobre la sociedad democrática, en la medida que sólo da espacio político a una pequeña nómina de políticos y desplaza a la oscuridad pública a los restantes. En una sociedad donde se da valor a lo visible, se produce la paradoja que de la mayoría pasa al estadio de lo invisible, queda fuera de la huella mediática.
Para Sartori, la democracia parte de la existencia de un electorado con capacidad de elección. Sin embargo, la televisión cambia el escenario, ya que sus estímulos de opinión no reflejan la realidad. Cuando los políticos toman en consideración los sondeos de opinión, ésta es, en realidad, la expresión de la agenda y los valores que la televisión ha suministrado a la audiencia.
En cuando a la calidad informativa de la televisión, Sartori entiende que no sólo ofrece menos contenidos y peor contextualizados de lo que ofrecen otros medios, sino que banaliza, empobrece y falsea la información, fruto de una práctica profesional autodefensiva en la que se asume que la televisión es necesariamente así.

Después de analizar el pensamiento de Sartori, me gustaría decir que estoy totalmente de acuerdo con sus ideas sobre la influencia de la televisión en la sociedad moderna y con las consecuencias que destaca sobre la primacía de la imagen frente a la palabra escrita.

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